He dedicado toda mi vida a la docencia como profesor y metodólogo y en mi trabajo psicopedagógico he investigado y analizado el impacto de los audiovisuales en la educación, pero deseo en este artículo tratar sobre algunas de mis constataciones.

Las nuevas tecnologías son útiles, no me cabe duda alguna, pero como elementos auxiliares. La dependencia de niños y jóvenes a estos aparatos crea adicciones a través del juego y de interacciones de comunicación, aísla al usuario de sus vínculos sociales y familiares y, en buena cuenta, el uso indiscriminado de estos medios concentra la atención y reemplaza al mundo real por el universo digital.

La pandemia ha estimulado el tráfico de Internet y ha incrementado la circulación de las redes sociales, se ha sobreestimulado el uso de plataformas como Whatsapp, Tik Tok y Twitter entre los más jóvenes y también entre los adultos. El contacto con el universo virtual está reemplazando al contacto con el mundo real. Adicionalmente, se ha expandido el consumo de radio y televisión. Hoy se lee menos que antes de la pandemia, incluso ha caído la venta de diarios y revistas y, por tanto, el consumo de libros.

Los medios ya no son las extensiones de nuestros sentidos, como aseveró Marshall McLuhan, sino que están copando nuestros sentidos. Tenemos aquí un campo de investigación para científicos sociales del campo de la educación, la psicología y la sociología y un asunto importante para encarar por la escuela, la familia y la sociedad.

Gabriel Niezen Matos

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Escritor y realizador audiovisual.


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